2 - Del frígido Pirene


Del frígido Pirene al Calpe nebuloso,
del Tajo caudaloso al fértil Guadalaviar,
del evangelio santo la dulce voz resuene,
de paz y gozo llene las almas sin cesar.

Las sombras disipando de todos los errores,
esparza sus fulgores cual esplendente luz;
y anuncie a los mortales que borra su pecado
El que, menospreciado, murió sobre la cruz.

De vanos simulacros húndanse los altares
que levantó a millares la humana ceguedad.
Del hombre con fe viva el culto reverente
se rinda solamente a la Divinidad.

No más profanos ritos, no más supersticiones;
a Dios los corazones, pues Suyos son, se den.
Del Hijo sacrosanto venere el dulce nombre,
que en Él encuentra el hombre salud, reposo y bien.

Señor, ¡la mies es mucha!; son pocos los obreros.
Levanta misioneros en esta Tu nación
hasta que Tu Evangelio resuene por doquiera
y obtenga España entera de Ti la salvación.

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