45 - Ya no hay razas


Ya no hay razas, ya no hay color:
sólo hay trigo, sólo hay amor,
y el mismo sol que vemos tú y yo
es de todos y es de Dios.
Cuando un hombre te dé de comer,
y en sus manos, agua a beber,
recíbelo; qué importa su piel,
te lo da de buena fe.

Todos comemos del mismo pan,
todos buscamos a Dios,
todos bebemos en un manantial
y el agua no tiene color.


Cuando el sol se asoma en el mar,
cuando el hombre empieza a sembrar,
te miro a ti, me miras tú a mí
y bebemos en libertad.
Y si buscas techo y hogar,
algún hombre te lo dará,
recíbelo: qué importa su color,
te lo da de corazón.

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