99 - Eran cien ovejas


Eran cien ovejas que un pastor tenía.
Eran cien ovejas que a pastar sacó.
Sucedió una tarde que, al contarlas todas,
le faltaba una, le faltaba una, y triste lloró.

Las noventa y nueve dejó en el aprisco,
y por las montañas a buscarla fue.
La encontró perdida, temblando de frío;
curó sus heridas, la puso en sus hombros y al redil volvió.

Esta triste historia, vuelve a repetirse:
cada nueva oveja, que perdida va,
sin Dios, sin consuelo, sola por el mundo.
Sin Dios, sin consuelo, sin Dios, sin consuelo,
y sin un perdón.

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