108 - Dulce comunión la que gozo ya


Dulce comunión la que gozo ya
en los brazos de mi Salvador;
Qué gran bendición en Su paz me da,
¡oh!, yo siento en mí Su tierno amor.

Libre, salvo, del pecado y del temor.
Libre, salvo, en los brazos de mi Salvador.


Cuán dulce es vivir, cuán dulce es gozar,
en los brazos de mi Salvador;
cuando venga el Rey, con Él moraré,
siendo objeto de Su tierno amor.

No hay que temer, ni que desconfiar,
en los brazos de mi Salvador;
por Su gran poder, Él me guardará
de los lazos del engañador.

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