135 - Día tan grande no puedo olvidar


Día tan grande no puedo olvidar,
día de gozo sin par,
cuando en tinieblas al verme andar,
vino a salvarme el Señor.
Gran compasión tuvo Cristo de mí,
de gozo y paz me llenó:
quitó las sombras, ¡oh gloria a Su nombre!,
la noche en día cambió.

Dios descendió y de gloria me llenó
cuando Jesús por gracia me salvó.
Fui ciego, me hizo ver y en Él renacer.
Dios descendió y de gloria me llenó.
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Nací de nuevo en virtud de Jesús
a la familia de Dios.
Justificado por Cristo el Señor,
gozo la gran redención.
Bendito sea mi Padre y Dios,
que, cuando vine por fe,
fui adoptado por Cristo el Amado.
Loores por siempre daré.

Tengo esperanza de gloria eternal,
me regocijo en Jesús.
Me ha preparado un bello rincón
en la mansión celestial.
Siempre recuerdo con fe y gratitud,
al contemplarLe en la cruz,
que Sus heridas me dieron la vida.
¡Alabo al bendito Jesús!

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