242 - El aire es claro como el vino


El aire es claro como el vino, su aroma es de jazmín.
El repicar de mil campanas me lleva junto a ti.
Y con el árbol y la piedra está tu corazón.
El muro de su gran lamento resuena en la canción.

//Jerusalem de oro es, de luz y bronce, de piedra y sol.
Yo soy violín de tus canciones, ciudad de Dios.//

Tus pozos han estado secos; tus plazas, sin canción.
No queda piedra sobre piedra, todo es desolación.
El viento sopla por las cuevas; no se oye la oración.
Nadie desciende al Mar Muerto posando en Jericó.

Hoy he venido a cantarte, y Coronarte en flor,
como el menor de tus poetas, como brote de amor.
Formar tu nombre con mis labios, con fuego del altar.
Besarte con los serafines, jamás te he de olvidar.

Hoy hemos vuelto a tus pozos, tu campo floreció.
El cuerno ya nos llama al Monte del Templo del Señor.
Mil soles brillan en las cuevas, que el Buen Dios restauró.
Descenderemos al Mar Muerto posando en Jericó.

//Yerushalaim shel zahav,
veshel nejoshet veshel or
halo lejol shirayii,
aní kinnor.//

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