508 - Despertad


Despertad, despertad, ¡oh, cristianos!,
vuestro sueño funesto dejad,
que el cruel enemigo os acecha
y cautivos os quiere llevar.
Despertad: las tinieblas pasaron,
de la noche no sois hijos ya;
que lo sois de la luz y del día,
y tenéis el deber de velar.

Despertad y bruñid vuestras armas,
vuestros lomos ceñid de verdad,
y calzad vuestros pies con apresto
del divino Evangelio de paz.
Basta ya de profundas tinieblas,
basta ya de pereza mortal:
revestid, revestid vuestro pecho
con la cota de fe y caridad.
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La gloriosa armadura de Cristo,
acudid con anhelo a tomar,
confiando en que el dardo enemigo
no la puede romper ni pasar.
¡Oh, cristianos, antorcha del mundo!,
de esperanza el yelmo tomad,
abrazad de la fe el escudo,
y sin miedo corred a luchar.

No temáis, que de Dios revestidos,
¿qué enemigo venceros podrá,
si tomáis por espada de Espíritu
la Palabra del Dios de Verdad?
En la Cruz hallaréis la bandera,
en Jesús hallaréis capitán,
en el Reino obtendréis la corona,
¡a luchar, a luchar, a luchar!

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