Libertad

En estas últimas semanas, en la campaña electoral, hemos estado sometidos a una enorme lluvia de mensajes que llaman a nuestras pasiones. Se nos está hablando en un extraño gazpacho de palabras que escuchamos con frecuencia y no siempre aplicamos con precisión: Emoción, sentimiento, pasión… y todo ello con una salsa que todo lo adereza. Libertad.

Me vais a permitir una introducción un poco más larga de lo habitual antes de llegar a la enseñanza bíblica. Tened paciencia.

Hemos estado mucho tiempo aprendiendo sobre las emociones. Según los expertos actuales las emociones son inevitables y buenas si las sabemos gestionar, ejemplos: Miedo, sorpresa, asco, rabia, alegría… y muchas más, ya que se habla de universos emocionales que incluyen muchas variantes. Los sentimientos son resultado de las emociones; la variación de lo que nos rodea produce emociones, estas cargas emocionales producen en nuestra mente los sentimientos. El hombre tampoco se puede librar de los sentimientos, pero hay de aquel que se deje llevar por ellos sin someterlos a la autoridad de la buena razón.

Las pasiones se mueven en el mismo entorno de percepción que los sentimientos y las emociones, son de menos intensidad, pero mucho más duraderas, son inclinaciones difícilmente vencibles por la razón, una pasión bien anidada impide una reflexión equilibrada sobre la emoción sentida en un momento dado. Por ejemplo, la admiración o el odio como pasiones impiden que la ira o el miedo sea interpretada de una forma razonable. ¿Cómo explicar que la admiración por ciertos tiranos en la historia haga que sus admiradores venzan el miedo y la rabia al verlos matar a sus compatriotas? Se justifica por el odio a sus contrincantes.

¿Es pues libertad un ambiente en el que los hombres se dejan llevar por sus pasiones? Deberíamos pues estar muy atentos a qué entendemos por libertad y libre albedrío antes de dejarnos llevar por los que, desde un lugar político u otro, quieren guiarnos manejando nuestras emociones sentimientos y sobre todo, nuestras pasiones, alimentándolas e incluso creándolas intencionadamente.

¿Cómo fundar una moralidad, o una política humana, exclusivamente en los sentimientos, sin tener en cuenta valoraciones objetivas, y las consecuencias de las conductas de los sujetos que se manifiestan a través de distintas instituciones? ¿Son razonables las ideologías que fundan su realidad en los sentimientos exclusivamente, tal como se nos está tratando de hacer creer? No podemos atenernos a dichos «motivos» (lo que nos «mueve» a actuar) y «sentimientos», pues siempre habrá sujetos (aunque no sean mayoría) que sientan placer y regocijo con tales conductas, e incluso las mayorías en un momento dado pueden dejarse llevar por esta enfermedad social, solo tenemos que mirar un poco la historia.

¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?

Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Santiago 4 del 1 al 4

En el ambiente secular hay una visión de lo que es la libertad que no coincide con la idea bíblica. En los ambientes humanistas se defiende la libertad para tomar decisiones libres de cualquier tipo de condicionamiento, es por eso por lo que en ciertos ambientes se habla de que en el cristianismo no hay libertad y se postula que el hombre libre debe hacer “lo que le venga en gana”. En los círculos del liberalismo económico la libertad está más relacionada con la libertad de acción desde el punto de vista económico y en los derechos individuales a toda costa dejando atrás el bien común. Así podríamos hablar de otras muchas ideas de libertad…

Cuando un político habla de libertad no está diciendo lo mismo que cuando la Biblia dice libertad. En la Palabra se enseña que somos libres cuando no tenemos nada que nos impida vivir en comunión con Dios, cualquier cosa que nos obstaculice cumplir los propósitos de Dios nos hace esclavos.

Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

Juan 8:34 

Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Gálatas 5:1 

Deberíamos distinguir entre libre albedrío y libertad. El primero nos habla del hacer y el segundo del ser. El primero nos permite decidir una opción u otra en las elecciones del martes, pero la libertad de Dios nos habla del ser no del hacer, en medio de las más férreas dictaduras o en la más profunda de las cárceles Dios nos puede hacer libres, los judíos a los que hablaba Jesús no habían sido nunca esclavos

Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?

Juan 8:33 

Pablo nos habla claramente que el hombre presuntamente libre, o más bien autónomo es decir que no depende de nadie, en el fondo no es libre. Sus decisiones siempre están condicionadas por la psicología profunda de la persona, el hombre en su consciente puede estar movido por motivos nobles, pero en su inconsciente son esas bajas pasiones de las que hablamos las que nos dirigen. Por favor al hablar de pasiones no pensemos solo en el sexo desordenado eso es una deformación religiosa e hipócrita.

De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.

Romanos 7 del 17 al 21

Pero cuidado esta idea ha sido utilizada por muchos para engañar al pueblo de Dios, para que no combatan por su liberación de los poderes opresores. Desear la libertad profunda de Dios sobre todo lo demás, no nos debe hacer insensibles a las injusticias. La palabra nos quiere libres y santos, no manipulados, debemos ser conscientes de que el Señor cuida a los pobres, a los necesitados de una manera especial.

El que cierra su oído al clamor del pobre, También él clamará, y no será oído.

Proverbios 21 13 

Abre tu boca por el mudo En el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia, Y defiende la causa del pobre y del menesteroso.

Proverbios 31 8 y 9 

Tengamos presente que El Señor no quiere que haya pobres e injusticiados en la tierra, no tiene buenas palabras para los que acumulan riquezas y aplican injusticias para enriquecerse. Sus apóstoles predicaban claramente esto.

Un texto que se me quedó profundamente grabado la primera vez que lo leí y que he utilizado muchas veces para desmentir a los que retuercen el Evangelio para favorecer a los poderosos se encuentra en:

¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros.

He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.

Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia.

Santiago 5 del 1 al 6

Concluimos pues recordando lo que Jesús respondió a Pilatos. “Su reino no es de este mundo” la Libertad que viene de Dios no se rige por parámetros humanos, pero, eso no nos debe hacer olvidar las injusticias, estas son incompatibles con la libertad.

Por cierto… No te olvides de votar el Martes es tu derecho y tu responsabilidad.