¿Qué tienes de valor?

Continuación de ¿Qué tienes en la mano?

Marcos 12:42-43 ¿Que tienes de valor?

En la lección anterior hablamos de como Dios puede hacer grandes cosas con un palo en las manos de un hombre… En esta nos vamos al otro extremo porque Dios también nos entrega cosas de valor para administrarlas pero en realidad siguen siendo suyas de Él es todo cuanto existe.

Primero da lo que eres. Dios te quiere a ti. Date tú mismo:

He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré gravoso, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos.  Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.

2Co 12:14-15

Entendemos y aceptamos esto con cierta facilidad y eso que es bastante abstracto, en definitiva es difícil de medir.

Pero cuando llegamos a lo medible puede que no lo vemos igual de claro. Da de lo que tienes. Deuteronomio 14:22,29 y lee también Deuteronomio 26 completo.

Da lo mejor de lo que tienes. Maria dio su tesoro su perfume.

Juan 12:3-7

La palabra nos habla de Diezmos primicias y ofrendas. Hoy nos vamos a centrar en el diezmo por la situación en la que nos encontramos (esta lección la tenía preparada desde hace tiempo pero ahora se hace urgente)

En estos momentos el local de reunión está cerrado pero nos van a seguir cobrando el alquiler y también tenemos otros compromisos adquiridos. Hermanos ministerios etc… os recuerdo por ejemplo la decisión de continuar con el apadrinamiento de niños o el reparto de comida. Necesitamos estar preparados para no perder ni un instante cuan el Señor nos saque de esta situación.

Jesús confirmó los diezmos

Mateo 23.23

¿Cuánto es el diezmo? Sencillo, diez partes de cada 100, si tienes 1000 es 100; NO, yo no tengo tanto. Si tienes 100 es 10; NO, yo tengo tanto. Si tienes 10 es uno. Es que yo no tengo nada, entonces pide porque debes ser beneficiario de parte de ese diezmo. Sólo me vale no diezmar si no tengo nada, lo poco también tiene su diezmo.

Podríamos ahora entrar a debatir si el diezmo continua o no en el nuevo testamento pero no lo voy a hacer pues me interesa más otra cosa.

Financiamos todo lo referente a la comunidad utilizando el mismo sistema que se ha utilizado desde el principio – ¡el sistema del diezmo! Dios ha propuesto que aquellos a quienes Él llamó para esta gran misión, deben tener libertad para proclamar Su verdad. No debemos ser subvencionados, controlados o forzados por los hombres o las organizaciones de los hombres. Somos llamados por Dios, guiados, protegidos y fortalecidos por Dios, y financiados por el sistema de financiación de Dios: ¡El diezmo! Sí, ¡Con el dinero de Dios! Y no como un impuesto o un pago.

Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

2 Corintios 9:7

¿Cómo se puede estar alegre al dar? Muy simple, en lugar de entenderlo como un pago o un impuesto (concepto medieval pagano) entendámoslo como el privilegio de hacer entre todos la bolsa del Señor, como cuando Él estuvo en vida, nunca pidió diezmo para Él, no era levita, pero muchos le sostenían con alegría. Vamos, hagamos nosotros lo mismo…