Nº 1.852 – 29 de Diciembre de 2019

“Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies” (Salmo 8:6)

La responsabilidad del ser humano es enorme.  El Señor nos ha puesto como administradores de todo el planeta Tierra comprendiendo todos los seres vivos que en él habitan.  El cuidado y sostenimiento del equilibrio es un trabajo del que merecemos se nos despida, pero no parece que esto vaya a suceder.  Para bien o para mal, estaremos sobre este planeta mandando hasta su final destrucción.  Y ¿qué podemos hacer los cristianos?  Ser justos y orar.  Ambas cosas deben ir unidas porque la Escritura dice: “la oración del justo puede mucho” No creo que sea muy útil la oración del que no trabaja por la justicia en lo que está a su alcance.  Si alguien cerca no tiene para comer, tendremos que facilitarle comida y después orar por esa persona.  Pues ofrecerle sólo oración no quita el hambre, porque las oraciones no se comen.  En Eben Ezer aprendimos esto hace ya muchos años de la mano de nuestro pastor, y por esa senda de justicia, por amor del Nombre de Jesús, queremos continuar.  Enseñando a nuestros hijos que la desigualdad es pecado y que toda injusticia también lo es.  Queremos vivir realmente administrando el tiempo, la vida y los bienes materiales, sabiendo que no son de propiedad privada, exclusiva, sino reconociendo que somos del Señor, que le pertenecemos al igual que todo lo tangible que disfrutamos.  También lo que no podemos tocar le pertenece por entero a Él.  Y estoy pensando en el perdón, el amor, la amistad, la risa, la caricia, el respeto, la felicidad… Alguien dijo un día que no tenemos derecho a consumir felicidad sin estar dispuestos a producirla.  Eso es equilibrio, sostenibilidad.  En esta esforzada tarea no estamos solos.  El Espíritu está siempre dispuesto a socorrernos muchísimo más de lo que pensamos.  Cuando termina un año y comienza otro, sólo podemos decir: ¡Gracias Señor! Porque hasta aquí nos has ayudado.  Tú eres EBEN EZER: PIEDRA DE AYUDA.  SÓLO TÚ ERES NUESTRO SOSTÉN.

Pastor Antonio Martín Salado