Nº 1.855 – 19 de Enero de 2020

“Porque Él (Cristo Jesús) es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.”  (Efesios 2:14-16)

Cristo es nuestra paz.  Si miramos a la cruz desaparecen las enemistades.  Si somos cristianos no podemos vivir siempre enemistados.  “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.” (Romanos 12:18)

Este año 2020 es el año de la necesidad de Dios y es el año para dejar sin efecto las enemistades provocadas por la vieja naturaleza pecadora: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, ENEMISTADES, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías. Envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas NO heredarán el reino de Dios.”  (Gálatas 5:19-21)

Jesús murió en la cruz para destruir nuestras enemistades y proveernos con Su gracia y así reconciliarnos con Dios y con nuestros semejantes.  Si somos cristianos no podemos vivir enemistados indefinidamente. 

Te propongo que entregues al Señor Jesucristo todas tus enemistades, que yo ya entregué las mías.  Y descansarás en la paz del Señor.

Amén.

Pastor Antonio Martín Salado