Nº 1.868 – 19 de Abril de 2020

Dentro de poco vamos a ver un vertiginoso avance de la ciencia y de la tecnología que va a redundar en un control mucho más extenso de la población. Con el pretexto de salvarnos de los virus, de las amenazas terroristas y de la economía sumergida, nos van a obligar a marcarnos con un chip que servirá tanto para comprar y vender, como para llevar todos nuestros datos médicos y tenernos localizados en todo momento. La Biblia nos advierte ante esta inminente situación que se dará en unos pocos años. La libertad y la privacidad quedará totalmente abolida. Muchos cristianos pensarán que esto no tiene importancia, que no tendremos nada que temer porque “somos buenos chicos y buenas chicas”. Pero el Señor nos ha advertido de la terrible enfermedad que atacará a los que accedan a la marca de la bestia. Ya que, marcar nuestro cuerpo con ese chip, significará arrodillarse completamente al nuevo orden mundial donde millones quedarán exentos y condenados una vez más a una muerte por hambre y sed y por no tener acceso a la sanidad. Será una de las peores luchas entre cristianos perfectamente adaptados a cualquier “status quo” y los que quieran salir de Babilonia aún saliendo del sistema. Los “ciudadanos vips” con el biochip como privilegiados, se sentirán a salvo, pero no lo estarán. Y los que sigan batallando por la justicia y la equidad para todos los hombres, aunque pobres, serán alimentados por el Señor con el maná escondido y se nos dará un salvoconducto para recibir ayuda de parte de Dios (la piedrecita blanca con el nombre nuevo). Será la gran tribulación para toda la humanidad aún más empobrecida. Pero sabemos que esos días serán acortados por causa de los escogidos o nadie sería salvo y todos sucumbiríamos, negando al Señor y sus mandamientos, y doblegándonos al sistema injusto y diabólico de la bestia. ¿Quién será nuestro Señor? ¿Nuestra aparente salvación económica por el sistema de la bestia? ¿O escogeremos sufrir por decir la verdad y oponernos al sistema de muerte de la bestia y su imagen? ¿Nos importará la justicia universal o sólo nuestra propia comodidad occidental? Es hora de que nos pongamos ya del lado del Señor que murió por dar a todos Amor y Verdad en forma de pan, pescado, arrepentimiento, perdón, fe, justicia y misericordia. Recuerda: las oraciones no se comen.
Pastor Antonio Martín Salado