Nº 1.870 – 3 de Mayo de 2020

Verdades para recordar…

Si supieras quien es el que te dice: dame de beber.  Tú le pedirías y te daría agua viva.  Jesús está deseando dar Su Espíritu de Vida.  Pidamos y recibiremos.  No recibimos porque no pedimos. 

Se tiene que dar un jubileo en a vida…  Somos llamados para caminar sobre las aguas, sobre el mar del mundo.  Por encima de los problemas y angustias.

Todo temor lleva en sí temor a algún castigo: a castigarnos personalmente y a los demás.  El temor como miedo al mundo, no tiene cabida en el amor de Dios.

Misericordia quiero, dice el Señor, y no sacrificio.  Dios de misericordias, haznos misericordiosos.

No apaguemos al Espíritu Santo.  No despreciemos las profecías.

Si obedecemos los mandamientos de Dios, todo nos saldrá bien.

El Señor dará el maná escondido.  Basta a cada día su propio afán.  Y el sábado… a descansar.

Cada tarde, el Señor reposaba hablando con el hombre en el huerto en Edén.  Hagamos nosotros lo propio…

Jesús ha dejado el mejor Vino para el final.  Amén.  Sí.  Ven Espíritu ven.

En el nuevo pacto en la sangre de Jesús, todos los días son para Dios.

Id a los que venden y comprad aceite para vosotras…  ¿Qué nos ha costado el Evangelio?  ¿Hemos gastado de lo nuestro en él?

Buscad y hallaréis… La rebusca.  Siempre hay fruto escondido preparado por nuestro Padre para sus hijos.  Sólo hay que apartar las hojas para encontrar el racimo.

Si dejamos el pecado, entonces habrá sitio para Dios.  Jesucristo ascendió para llenarlo todo con Su Espíritu.  Para ser llenos del Espíritu hay que hacer sitio libre.  Dios quiere ser todo en todos.

Ponte en medio de nosotros Señor para reconciliarnos.  Sé nuestro Mediador, sé nuestro Árbitro. 

¡AMÉN!