Nº 1584– 9 de Noviembre de 2014

La siembra de la semilla no es suficiente para que se obtenga fruto.

La siembra de la semilla ha de ir acompañada de fe y confianza.

Si se siembra la simiente con fe y se cuida con perseverancia, sólo será cuestión de esperar a recoger sus frutos.

Pero la imaginación sin esfuerzo sólo será una colección de sueños no realizados.

De ahí se desprende que toda utopía sea un principio de progreso y el diseño de un futuro mejor.

Una esperanza reaviva otra esperanza, y un anhelo enciende otro anhelo.

Las aptitudes son capacidades, pero las actitudes son el motor que las pone en marcha.

Las actitudes se expresan siempre como algo que hacer, alguien a quien amar y algo que esperar.

No debemos temer alcanzar nuestros límites, pues es la única forma de descubrir que los límites retroceden ante nosotros.

Si no lo hacemos, sino que confinamos nuestros esfuerzos, la frontera empequeñecerá para acomodarse a ellos.

No existen libros de texto sobre sueños y actitudes porque éstos se logran sólo en la práctica.

Para que pueda surgir lo posible es preciso intentar una y otra vez lo imposible.

Los sueños inalcanzables se vuelven proyectos cuando hay objetivos.

Cuando contamos con objetivos podemos establecer planes de acción.

Y llegamos a nuestro destino cuando hay un compromiso profundo con aquello que soñamos.

Mucho amor.  Joaquín Yebra,  pastor.