Gotas de lluvia

Publicado por Joaquín Yebra en

-I-

Ha llovido tanto, tanto,
que no he podido llorar.

-II-

Es mejor entregarse
que conocer…

Y yo estoy muy cansado
de entregarme.

-III-

La bondad es la trascendencia del «yo»;
por eso sé que no soy bueno.

-IV-

El que me libera siempre es el Otro.
Por eso siempre le espero.
Mi espera es mi fe.
El Otro es mi Dios.

-V-

Todo rostro conduce a un «más allá».
Toda mirada es un destello del Infinito.
Lo Infinito no es lo inabarcable.
Lo Infinito no es lo que no alcanza la mirada.
Lo Infinito es mi mirada en la tuya.

-VI-

Ir hacia Dios es pisar las huellas
de quienes nos precedieron en el camino.

No creo en la idea de Dios.
No creo en el dios-idea …
Sólo creo en el Dios-presencia.

No encuentro ideas en la biblia…
Sólo rostros, rostros, muchos rostros.

-VII-

Es tu rostro lo que me falta muchos días…
Es tu día lo que me falta muchas noches…
Eres tú.

-VIII-

Hay quien sufre palabras.
Hay quien sufre ideas.
Hay quien sólo sufre.
Y hay quien sólo sufre solo.

-IX-

El corazón está solo y alto,
porque es atalaya del cuerpo.
Pero los pies tienen que estar a ras del suelo.

-X-

He sentido tu aliento
y he vibrado.

He sentido tu voz,
y se iluminó mi firmamento.

He visto tu rostro,
y he sentido la existencia elemental…

He sentido en mí cada latido olvidado…
Cada imagen perdida…
Cada brisa y cada matiz.

He querido ocultarme de ti,
y no he podido.

-XI-

Te extrañaré…

Antes de ver tu ausencia,
ya te extrañaba.

Te extraño siempre…

Temo ser descubierto,
empezando por mí.

A veces creo que tú lo sabes.

A veces me siento culpable.

No tengo un solo cómplice,
pero creo que la intuición puede descubrirme.

Sé que una mirada puede delatarme…

Sé que no sé cómo mirarte…

No sé cómo llamarte…

Sólo puede extrañarte.

-XII-

Hoy he vuelto a ver las nubes,
y a oír los pájaros,
y a sentir el viento sobre mi rostro.

Si no paso por una crisis
me pasa todo desapercibido.

Ni siquiera me veo en el espejo.

Una crisis es lo mejor que me puede ocurrir…

Sólo que con las crisis me siento cada vez mayor…

Y tú has sido mi mayor crisis…

¿Has sido?

Creo que sigues siendo…

En realidad, siempre lo has sido.

-XIII-

Eres llamada y respuesta.

Eres grito y suspiro.

Eres frío y calor.

Eres calma y viento.

Eres agua y sed.

Eres hambre y pan.

Hieres y curas.

Castigas y consuelas.

Sólo Tú eres…

Sólo Tú…

Tú solo.

-XIV-

Dejaremos de ser.
No seremos ni olvido.
Nadie sabrá que fuimos;
ni siquiera nos sabrán
quienes sin nosotros no serían;
quienes de no haber sido
jamás lo hubieran sido.
Dejaremos de ser,
pero no de haber sido.
¿Se perderán las risas?
¿Dónde se irán los llantos?
¿En qué retina perdurará la aurora?
¿En qué tímpano reverberarán las olas?
¿En qué corazón sobrevivirá el latido?
Y si ya hubieran dejado de ser todos,
¿Dónde estaría el todo que fue?
¿Dónde sería lo sido?
Mas Tú has prometido de mí latido ser,
cuando ya en mí no lata el corazón incierto.
Tú has prometido ser mis ojos y mi luz,
cuando duerma en tinieblas.
Ser mi oído en el frío silencio.
Mi esperanza de ser es que Tú eres.
Mi esperanza de oír es que Tú oyes.
esperanza de ver es tu mirada.
Nada busco sin ti,
y a ti en todo te busco.
Nada siento sin ti,
y en ti sólo me hallo.
Yo dejaré de ser,
mas no en ti,
y eso me basta.

-XV-

Si tú me miras, soy.
Si tú me hablas, oigo.
Si rozo tu piel, siento.

Y si tu aroma me alcanza,
respiro la fragancia
del romero y el cantueso.

Eres eso para mí.
Estás en todas mis ausencias…

Me acompañas en todas mis soledades.
Eres la voz de mi silencio,
el aliento de cada brisa,
y el aroma de cada flor.

Tu no-estar es mi suspiro,
y tu estar es el aliento que me transforma.

Tu presencia y tu ausencia son mis cómplices.
Y sé que cuando te miro, nos miramos,
y el lenguaje se queda corto.

El silencio de nuestra mirada nos cobija.
Tú y yo lo sabemos,
y a mí me basta.