Nº 1.947 – 24 de Octubre de 2021

“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.  Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.”  Juan 15:26-27

Estas palabras de Jesús comenzaron a cumplirse el día de pentecostés.  El Espíritu Santo vino del cielo a la tierra en aquel día y como tres mil personas se añadieron a la iglesia.  Fue el resultado del testimonio directo del Espíritu y del testimonio de Pedro en su primer discurso.  Cuando el Señor quiere enviar Su Espíritu sobre la gente, se produce un gran número de conversiones.  Esto ocurrió al principio de la iglesia y también ha acontecido en diferentes olas a lo largo de los siglos.  Ahora nos encontramos esperando un nuevo y gran derramamiento del Espíritu Santo.  Sobre todo, en lugares como España y el resto del viejo continente, donde apenas ha habido esos fenómenos de conversiones masivas.  Como vino la “lluvia temprana” en el inicio, vendrá la “lluvia tardía” al final de los tiempos.  Entonces la iglesia que reciba la Unción dejará de ser infantil y por fin madurará y servirá con eficacia y poder de Dios.  Abandonaremos las niñerías para seguir al Maestro con todo nuestro ser. Yo ya veo señales de este gran avivamiento en la juventud que Dios está levantando y preparando para tomar las riendas del pueblo de Dios.  Veo jóvenes apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros.  Veo una nueva generación de obreros y obreras que el Señor está formando.  Son un nuevo ejército que militará sin enredarse en negocios del mundo y con una visión renovada para hacer las cosas de otra manera según el Espíritu les dirige.  Son los recipientes nuevos que el Señor quiere usar para poner en ellos Su Unción nueva.  El Espíritu da testimonio de que pronto saldrá a la luz y harán cosas nuevas.  Amén.

Pastor Antonio Martín Salado