Nº 1360– 4 de Julio de 2010

Publicado por CC Eben-Ezer en

“Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí, porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.” (Lucas 17:20-21).

Según estas palabras de nuestro Señor Jesucristo, el Reino de Dios que viene, está ya entre nosotros. Esto quiere decir que aquí podemos aplicar esa realidad del “ya, pero todavía no”. El Reino de Dios que ya está latente entre nosotros, se hará patente en el Gran Día de Dios.

¿Cuál será la naturaleza de quienes puedan acceder al Reino de Dios?: “De cierto te digo, que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.” (Mateo 18:3; Marcos 10:15; Lucas 18:17).

Es evidente que este lenguaje es figurativo, pero ¿cómo se hace realidad? ¿Qué otra figura utiliza nuestro bendito Salvador para describir la condición para recibir el Reino de Dios? “Respondió Jesús (a Nicodemo) y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios.” (Juan 3:3-5).

Hay tres evidencias de que el Reino de Dios está latente en un fiel discípulo de Jesucristo:

“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” (1ª Juan 4:7-8).

“Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno lo le toca.” (1ª Juan 5:18).

“Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” (Miqueas 6:8).

Si el Reino de Dios late en tu corazón, tú estarás entre quienes esperamos el Segundo Adviento del Mesías Jesús. La “esperanza bienaventurada” será el más glorioso acontecimiento que esperes. Entre tanto, seguiremos proclamando y viviendo el Evangelio del Reino y de la Gracia de Dios a toda criatura.

Mucho amor.        Joaquín Yebra,  pastor.