Nº 1438- 15 de Enero de 2012

Publicado por CC Eben-Ezer en

Jesús no sólo echa fuera demonios, también quiere expulsar del templo a los mercaderes. No lo dudemos. La prueba radica en que por lo menos lo hizo una vez. Puede que más de una. Porque los mercaderes se aferran a sus tenderetes en dondequiera que se les permita levantar el chiringuito, lo mismo que los demonios se agarran a los humanos y a los cerdos.

Hoy es más difícil la cosa, porque ahora los mercaderes no tienen que pagar por una franquicia para su merchandising, sino que desde bastante tiempo atrás son los dueños de sus propios templos. Sus leyes sólo vibran en la cabeza de sus grandes monopolios transnacionales.

Los agentes de los señores de este mundo hablan de libre mercado, de libre empresa, de libre asociación, de libertad de expresión, de libertad religiosa y de libertad para constituir partidos políticos y sindicatos, de igualdad de oportunidades para todos, y toda una larga caterva de patrañas semejantes; pero la igualdad no se da ni en los cementerios, que, por cierto, también son suyos, como los medios.

La dictadura mediática es comparable al terrorismo, siempre, claro está, que estemos de acuerdo en que “terrorismo” es todo aquello que nos aterroriza. Se admiten otras definiciones, pero nunca podrán superar a la anterior, sino que procurarán difuminarla.

Sin embargo, y gracias a Dios, las Sagradas Escrituras dan testimonio con todos los profetas y con nuestro bendito Señor y Salvador, que la dominación, toda dominación, es y será siempre histórica, nunca eterna. Apareció en un determinado momento de la historia, pero será borrada con la Segunda Venida de nuestro Señor. Esa es nuestra esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestra gran Dios y Salvador Jesucristo.

Entonces será cuando desaparezcan todos los signos de muerte con todo cuanto  nos oprime, todo lo que nos conduce a la esclavitud y el servilismo.

¡Ven pronto, Señor Jesús!

Mucho amor. Joaquín Yebra, pastor.