Nº 1445 – 4 de Marzo de 2012

Publicado por CC Eben-Ezer en

Afirmamos que todo parece indicar en la Palabra de Dios que el Señor ha creado a los hombres para la convivencia, no para la competencia.

Hoy vamos a seguir recordando la canción de Joan Manuel Serrat:

“Disculpe el señor, se nos llenó de pobres el recibidor y no paran de llegar, desde la retaguardia, por tierra y por mar. Y como el señor dice que salió y tratándose de una urgencia, me han pedido que les indique yo por dónde se va a la despensa, y que Dios se lo pagará. ¿Me da las llaves o los echo? Usted verá que mientras estamos hablando llegan más y más pobres y siguen llegando…

¿Quiere usted que llame a un guardia y que revise si tienen  en regla sus papeles de pobre…? ¿O mejor les digo como dice el señor: ‘Bien me quieres, bien te quiero, no me toques el dinero’…? Disculpe el señor, pero este asunto va de mal en peor. Vienen a millones y curiosamente, vienen todos hacia aquí. Traté de contenerles, pero ya ve, han dado con su paradero. Estos son los pobres de los que le hablé… Le dejo con los caballeros  y entiéndase usted… Si no manda otra cosa, me retiraré. Si me necesita, llame… Que Dios le inspire o que Dios la ampare, que esos no se han enterado que Carlos Marx está muerto y enterrado”

El Evangelio de Jesucristo desmonta el miedo, el terror, el terrorismo de todo cuanto aterroriza, y aboga por el amor y la esperanza, la convivencia y la concordia, la liberación del sometimiento lingüístico, así como de los secuestros de la cultura realizados por las minorías opresoras, con la bendición de los estamentos eclesiásticos vendidos y vendibles al poder.

La iglesia, entiéndase la comunidad de fe, ha de ser “casa de luz que vence a las sombras”, “columna y baluarte de la verdad”, “casa de oración para todos los pueblos”. Nuestra teología siempre apoyará el desarrollo de las familias (no de la “familia” en abstracto) dentro de la comunidad.

Necesitamos ampliar el recibidor de nuestro corazón. Mucho amor. Joaquín Yebra, pastor.