Nº 1450 – 8 de Abril de 2012

Publicado por CC Eben-Ezer en

Dice un proverbio antiguo que “los reyes gobiernan a los hombres; y los sabios gobiernan a los reyes.” Pero, ¿quién encuentra a hombres, reyes y plebeyos, que se dejen gobernar?

La sabiduría es precisa para gobernadores y gobernados por igual, y aunque la sabiduría sea invisible, si sustenta, es mil veces mejor que la apariencia de la sabiduría, por cuanto ésta tiene que ser sostenida, y nada sostiene por sí misma.

De ahí que el conocimiento siempre será mejor que la opulencia. Por eso dijeron los sabios antiguos que el hombre rico tiene que cuidar su riqueza, porque le puede ser robada, mientras que el sabio es cuidado por su conocimiento, que nadie lo puede substraer.

El corredor rápido no deja apenas huellas sobre la arena mojada… El buen cerrajero no encuentra nunca cerradura que no pueda abrir… El buen atador no halla jamás un solo nudo que no pueda soltar.

El amor siempre triunfa por ser inconmovible; por eso a quien Dios quiere salvar, lo rodea de amor.

Nuestro mayor enemigo es la ignorancia, por muy maquillada que la mantengamos.

Y para vencer a la ignorancia no existe más arma ni más poderosa que la sabiduría.

Si una gema cae en el lodo y queda toda ella cubierta de barro, no deja por eso de ser una gema, ni el caer le resta precio; pero si el polvo asciende al cielo, sigue siendo polvo, y la altura no le aporta valor.

La paja flota sobre la superficie del agua, pero la gema embarrada que tratamos de limpiar, si se nos cae de las manos al agua, se hunde.

Valemos más que la hierba del campo, pero es por el valor añadido de la sangre de Jesucristo.

Mucho amor. Joaquín Yebra, pastor.