Nº 1455- 13 de Mayo de 2012

Publicado por CC Eben-Ezer en

No es cristiano el hombre o la mujer que sólo procura vivir humanamente, o socialmente o hasta religiosamente.

No se es cristiano por estar de acuerdo con un determinado credo cristiano, que la mayoría de las veces, por no decir todas, no contiene ni una de las enseñanzas fundamentales de Jesús de Nazaret.

No se es cristiano por asistir a unos cultos religiosos calificados como cristianos y palmotear hasta caer rendido.

Tampoco se es cristiano por tener una Biblia en casa, o más de una; ni siquiera por llevar una desgastada por el sudor de la mano.

Tampoco se es cristiano por poner un arbolito de Navidad en casa, para dar un toque cálido al solsticio de invierno.

Ni siquiera por comer torrijas en Semana Santa se es cristiano… ¡Y mira que están buenas!

Cristiano es ante todo aquel hombre o aquella mujer que pretende vivir su humanidad, su socialidad e incluso su religiosidad a partir de Jesús de Nazaret.

El distintivo cristiano por excelencia es Jesucristo en persona, a quien seguir viviendo, obrando, sufriendo y muriendo como verdadero hombre –varón o mujer- en este mundo de hoy, que es en el que nos ha correspondido vivir.

Es distintivo cristiano, por ende, vivir sostenidos por Dios y prestos a ayudar a los hombres, nuestros hermanos, tanto en la dicha como en la desgracia, en cualquier momento de la vida, y sin pedir carnet ni filiación.

Creemos que Jesús no se dejó encasillar ni por la derecha ni por la izquierda de sus días; ni por los sacerdotes vendidos al poder, ni por los revolucionarios que aspiraban a arrebatar el poder a los que ya lo tenían; ni por los moralistas piadosos, ni por los monjes ascetas; ni por los que quisieron hacerle rey… Jesús siempre pasó por en medio de ellos.

Desaparecen muchas dificultades para ser cristiano cuando comprendemos que el cristianismo es Cristo.

Mucho amor. Joaquín Yebra, pastor.