Nº 1459- 10 de Junio de 2012

Publicado por CC Eben-Ezer en

El nacimiento de la iglesia sólo puede explicarse a partir de la resurrección de Jesucristo.

La iglesia es expresión de la resurrección de Cristo Jesús a la vida en el Espíritu Santo que nos es derramado para que no quedemos huérfanos.

La iglesia es la gran comunidad universal de todos los redimidos por la sangre preciosa de Jesucristo, y está formada por hombres y mujeres que hemos abrazado a Cristo Jesús como nuestro único Señor, Salvador, Maestro e Intermediario entre Dios y los hombres, a Jesucristo hombre, es decir, al hombre Jesús.

Nuestra labor es atestiguar a Jesucristo como esperanza para todos los humanos.

Nuestra mayor responsabilidad es no deteriorar ni desfigurar la causa de Cristo, anunciando el Evangelio a todo el mundo, la Buena Noticia del perdón que Dios tiene para todos los hombres y mujeres, y el regalo de la vida eterna; bautizarlos en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñarles a vivir conforme a los mandamientos de Jesucristo, celebrar el banquete de acción de gracias haciendo memoria de Él, y proclamar el perdón de los pecados y la praxis del servicio al prójimo y a la sociedad.

Como iglesia local –preferimos presentarnos como “comunidad cristiana” o “comunidad de fe y esperanza”, entendemos que por muy pequeña que ésta sea, aparentemente insignificante y hasta mediocre –incapaces de hacer algo tan sencillo como repartir comida sin causar fricciones- somos una expresión de la iglesia universal de Jesucristo, por cuanto encarnamos su presencia.

Como los primeros cristianos, nosotros también experimentamos roces, dificultades, impedimentos, pero igualmente que ellos también contamos con la ayuda de la bendita Persona del Espíritu Santo.

Ser comunidad de fe y parte de la iglesia universal significa no estar solos, contar con el Santo Consolador, sabernos suyos.

Mucho amor. Joaquín Yebra, pastor.