Nº 1.663 – 15 de Mayo de 2016

Publicado por CC Eben-Ezer en

Sin herir la piedra no habrá escultura…

Sin romper la tierra no habrá cosecha…

Sin enterrar la semilla en la tierra oscura no germinará la planta…

Sin talar el árbol y golpear la madera, no habrá muebles…

Sin romper el huevo no nacerá el ave…

Sin moler el trigo no tendremos harina…

Sin meter la masa en el horno no tendremos pan…

Sin sufrimiento no habrá progreso para los hombres…

Sin consejo para el bien, perecerán muchos…

Sin ayudar a otros hoy, como nosotros fuimos ayudados ayer, todas las aguas del mundo se irán volviendo amargas.

La jornada del mal es siempre cuesta abajo; la jornada del bien tiene obstáculos porque es subida.

El camino es largo, las laderas escarpadas, la escalada es ardua…

Los barrancos nos dan vértigo, los acantilados nos abruman, los abismos seducen…

Los guijarros ruedan bajo nuestros pies, el cansancio domina, la respiración se vuelve jadeante…

Nos invade el desánimo, el dolor nos martiriza, la sed nos sofoca, el sueño nos acosa, y somos tentados a detenernos…

Las fuerzas flaquean, y nuestra flaqueza se agiganta…

El miedo nos aterroriza…

El mundo se burla de nosotros…

Pero si Jesús camina delante de nosotros, podemos abandonar el temor, porque el perfecto amor echa fuera el temor.

Él es el comienzo y el fin de todo.

Mucho amor.  Joaquín Yebra,  pastor.