Nº 1.904 – 27 de Diciembre de 2020

Quiero dedicar este boletín, último del año, a los creyentes de corta duración.  Con todo mi cariño y amor me dirijo a ti que se te ha enfriado la fe y que te has apartado del cuerpo del Señor.  Porque ¡Dios me libre de decir que te has apartado del Señor! Pero, en la práctica, te has apartado de la comunidad fraternal.  Dice Jesús, nuestro único Señor, Salvador y Maestro que “los de la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero estos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan.” (Lucas 8:13) Si comenzamos a analizar el texto por el final, llegamos a la sencilla conclusión de que el creyente de corta duración se suele manifestar desapareciendo cuando llegan los problemas.  Mientras todo le va bien y asistir a la iglesia no le ponga en una situación difícil, vendrá con cierta regularidad.  De hecho, los creyentes de corta duración suelen ser de los que vienen a todos los cultos al principio y parece que se van a comer el mundo… pero después aparece su característica más esencial: “no tienen raíces”.  Ellos lo saben. Conocen que son personas que no se quedan mucho tiempo en un lugar.  Les cuesta perseverar y les ha costado siempre.  Si has llegado hasta aquí y te has dado cuenta de sufrir este problema que Jesús expone, y no te has enfadado mucho conmigo, puede ser que lo tuyo tenga solución.  Si de verdad eres un creyente sincero, serás también humilde para reconocer tu carencia y ponerle remedio.  ¿Cómo?  Muy fácil: pidiendo al Señor que te dé las fuerzas para volver si tú quieres volver en realidad.  Si tienes las raíces cortas, necesitarás más tierra para que se desarrollen y puedas afianzarte.  Necesitas a otros cristianos que te apoyen.  Queda con otro hermano o hermana para verte en la iglesia y no te permitas el fallar o nunca saldrás de tu falta de perseverancia en el Camino del Señor.  Pide ayuda en oración y queda con esa persona de la iglesia con la que tenías más confianza para verla en el culto.  Sabes bien que nos vamos todos a alegrar mucho por volverte a ver.  Al empezar el 2021 puedes retornar a la Casa del Padre.  Él es el primero que te está esperando. Feliz y bendecido 2021.

Pastor Antonio Martín Salado