Nº 1.939 – 29 de Agosto de 2021

«Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.»

Hebreos 11:24-26

Caminar por la fe es tener la vista fija en el galardón. Otras versiones hablan de recompensa o remuneración. El salario del pecado es la muerte pero la recompensa del Señor es vida eterna en Cristo Jesús. Para obtener el galardón es necesario renunciar a los títulos del mundo bajo el pecado. El sistema alimentado por el enemigo, intentará por todos los medios que aprobemos sus normas de injusticia y ausencia de misericordia. Y para ello nos ofrecerá títulos, etiquetas pomposas y egocéntricas, cargadas de privilegios.  Estas son propias de personajes pero no de personas de verdad. Tengamos mucho cuidado para no pasarnos al lado de los privilegiados opresores. Moisés renunció a todos sus títulos y prebendas reales. Abandonó los placeres temporales del pecado en la casa del faraón y escogió ser maltratado con el pueblo de Dios, recibiendo en alguna medida también el desprecio que sufriría Cristo y que seguimos sufriendo todos sus hermanos pequeños. Y tuvo fuerzas para hacer todo eso porque su meta estaba en un reino no de este mundo sino en el reino de amor perfecto que vendrá con el Verdadero Rey Jesucristo. En el reino de Dios todos comen y beben. Todos viven prósperamente en la nueva tierra. No existe la enfermedad, ni el dolor ni la muerte. Todas las criaturas del universo renovado seremos amigos y el Señor nos mostrará todos los mundos nuevos por Él creados. Ese es tu galardón y el mío si seguimos al Cordero. 

Pastor Antonio Martín Salado