Nº 1.948 – 31 de Octubre de 2021

Alabemos a nuestro Dios! ¡Démosle gracias porque él es bueno! ¡Él nunca deja de amarnos!

Que lo repitan los israelitas: «¡Dios nunca deja de amarnos!»

Que lo repitan los sacerdotes: «¡Dios nunca deja de amarnos!»

Que lo repitan los que adoran a Dios: «¡Dios nunca deja de amarnos!»

Perdida ya toda esperanza, llamé a mi Dios, y él me respondió; ¡me liberó de la angustia!

Dios está conmigo: no tengo miedo. Nadie puede hacerme daño,

Dios está conmigo y me brinda su ayuda. ¡Estoy seguro de ver la derrota de los que me odian!

Vale más confiar en Dios que confiar en gente importante.

Todas las naciones me rodearon; me rodearon por completo, pero Dios me ayudó a derrotarlas.

Me rodearon como avispas, pero ardieron en el fuego como espinas; ¡Dios me ayudó a derrotarlas!

Me empujaron con violencia para hacerme tropezar, pero Dios vino en mi ayuda.

Dios me da fuerzas, Dios inspira mi canto; ¡Dios es mi salvador!

Los justos, en sus casas, repiten este grito de alegría: «¡Dios con su poder ha alcanzado la victoria! ¡Alabemos su poder!»

Aún no quiero morir. Quiero vivir y seguir hablando de lo que Dios ha hecho.

Él me castigó con dureza, pero no me entregó a la muerte.

¡Ábranme paso, puertas del templo de Dios! Por ustedes sólo pasan los que Dios considera justos. ¡Ábranme paso, que quiero darle gracias a Dios!

Salmo 118

20.

21. ¡Gracias, Dios mío, porque me respondiste y me salvaste!

22. La piedra que rechazaron los constructores del templo es ahora la piedra principal.

23. Esto nos deja maravillados, pues Dios es quien lo hizo.

24. Hagamos fiesta en este día, porque en un día como éste Dios actuó en nuestro favor.

25. Dios, Dios mío, ¡danos tu salvación! ¡concédenos tu victoria!

26. ¡Bendito el rey que viene en el nombre de Dios! Desde su templo los bendecimos a todos ustedes.

27. Dios es nuestra luz. ¡Llevemos flores al altar y acompañemos al pueblo de Dios!

28. Tú eres mi Dios; por eso te doy gracias y alabo tu grandeza.

29. ¡Alabemos a nuestro Dios! ¡Démosle gracias porque él es bueno! ¡Él nunca deja de amarnos!.  Son los recipientes nuevos que el Señor quiere usar para poner en ellos Su Unción nueva.  El Espíritu da testimonio de que pronto saldrá a la luz y harán cosas nuevas.  Amén.

Pastor Antonio Martín Salado